Una rana vio un buey pastando y sintió envidia de su tamaño. Empezó a hincharse y hincharse, preguntando a sus hijas:
—¿Ya soy tan grande como él?
—Todavía no —le respondían.
Siguió hinchándose más y más, hasta que reventó.
Moraleja: quien quiere ser lo que no es, acaba perdiéndose a sí mismo.
(Versión libre de Universo Cavida)
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