La oración del ateo

Miguel de Unamuno · compartido por Davinia Casillas González1 min de lectura0 lecturasCreenciasPoemas

Oye mi ruego tú, Dios que no existes,

y en tu nada recoje estas mis quejas,

tú que a los pobres hombres nunca dejas

sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.

Cuanto tú de mi mente más te alejas

más recuerdo las plácidas consejas

con que mi ama endulzóme noches tristes.

Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande

que no eres si no Idea; es muy angosta

la realidad por mucho que se espande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,

Dios no existente, pues si Tú existieras

existiría yo también de veras.

S. 26 IX 10.

#Clásicos#Miguel de Unamuno

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